AMARILLA
Me encantaría regalar días de mi vida a la gente que da vida, pájaros que sobrevuelen la tristeza y anidar en ellos paz y tranquilidad. En asuntos de amor, somos nosotros los locos los que tenemos mas experiencia, así que no importa que suene cursi, esto lo escribo solo para mí.
A veces suelo mezclar sol y sonrisa, me doy un abrazo corto y pienso que la vida a veces te regala argumentos contra la soledad; los abrazos siempre ocasionan esas grandes revoluciones en mí y pienso en ellos durante muchos días, en ocasiones de forma fugaz, pero siempre están ahí acompañando las mil preguntas que tiene mi alma.
Me encantaría poder regalar muchos abrazos mas seguido. Amo los abrazos. Amo las casualidades de los abrazos. Amo los efectos de los abrazos. Amo el alma de los abrazos. Amo amar tan profundamente un abrazo. Ahora mismo pienso en la dicha de amar, amar y ya. Abrazar es una memoria poética y una memoria poética se resume en
aquello que nos ha conmovido, encantado, que ha hecho hermosa nuestra vida.
Mis abrazos son mi obra maestra mas hermosa.
¿Qué puedo decir? La soledad te enseña a preparar los mejores abrazos para las compañías que amas, para las cicatrices que algunos comparten contigo, para los que te miran con ternura, aquellos últimos cinco minutos de encuentro. ¿Qué mas puedo escribir? En caso de tristeza, ven a mi abrazo.
SI YO TE DOY UN ABRAZO A TI
Y TÚ ME DAS UN ABRAZO A MÍ,
NOS DAMOS DOS ABRAZOS.
AUNQUE LA GENTE SOLO VEA UNO.
De: Fer
Para: Los abrazos.
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“A través de las palabras también seremos libres”
La poesía es ese lugar al que reconociste pertenecer cuando pensabas que no pertenecías a ningún lugar, es abrir todas las puertas, es hacer todas las preguntas, es
declarar fiesta en un día laborable, es llegar al final y volver a comenzar, es vivir apasionada, es buscar sabiendo que no vas a encontrar lo que buscabas sino otra cosa.
Es escuchar más que decir.
La poesía es darle cuerda al reloj, también parar el reloj, es desborde. Es querer besar, versar, versarte, versarnos, es la luz que se filtra entre las hojas de los árboles, es la sed y a la vez el agua, es tardar mucho en decir las cosas para luego decirlas de repente, como algo que cae. La poesía es una canción que se cuela por el patio de los vecinos y hace que te pares en mitad del pasillo y digas, qué hermosa.
La poesía es arder en los significados.
Soy de alguien. Sin título, sin autor, sin fecha, sin nombre. Sin nada.
Soy la silueta que un extraño bosquejó.
Soy la reminiscencia de un día lluvioso,
donde los árboles desnudos
fueron el lienzo para un cielo gris y melancólico.
Soy ese beso que pretendió quedarse en el aire.
Soy esa agua cristalina
que esbozan tus recuerdos.
En los días azules juego a ser un cuento que nunca termina,
uno de fantasía contado por un niño de siete años.
Soy como la abuela que mira a través de la ventana,
esperando que llegue su último suspiro,
o ese abrazo que nunca llegó.
Soy el sentir.
Soy los oscuros recuerdos, sin darme cuenta.
Soy unos pies descalzos
buscando atesorar lúdicos colores en sus viajes.
Soy uno, dos, tres, y hasta cinco adioses
de mí madre al despedirme.
Soy la huella de un pintor desconocido,
Soy la quimera que soñaste.
Soy la de palabras cortas.
Soy lo que un día te prohibieron.
Soy equilibrio,
Soy la lágrima de mí obra.
Soy cálido latir del corazón.
Una vez fui persona, ahora soy poema.
Árbol Poeta
Tengo hambre de tu boca, de tu voz, y por las calles voy sin nutrirme, callada, no me sostiene el pan, el alba me desquicia, busco el sonido líquido de tus pies en el día, por la casa, quiero comer tu piel como una intacta almendra, quiero comer en tu hermosura, quiero comer la sombra fugaz de tus pestañas. Hambrienta voy olfateando el crepúsculo buscándote, buscando tu corazón
caliente. Amar es un viaje con agua y con estrellas y bruscas tempestades. Amar es un combate
de relámpagos y dos cuerpos por una sola miel derrotados.
Tu casa suena como un tren a mediodía, cantan hermosos los pájaros, cantan. Tu risa deslumbra los espacios hasta las piedras, sólo ahí la cuidad no tiene voz ni llanto, ni sin fin. Tú que subes, cantas, corres, vienes, bajas, coses, cocinas, clavas, escribes, vuelves, o te has ido y ahí se sabe que comenzó el invierno. Cuántas veces, amor, te amé sin verte y tal vez sin recuerdo, eras sólo el aroma de los cereales que amo. Tal vez te vi en aquella copa a la luz de la luna de mayo o eras tú la cintura de aquella guitarra que toqué en las tinieblas y sonó como el mar cuando nos habitamos por primera vez. Cierra las puertas con tu cabellera, y en cuanto a mí no olvides que si despierto
y lloro es porque en sueños sólo soy una niña perdida, que busca entre las hojas de la noche tus manos. Déjame con tus besos en sueños, flor a flor, estrella por estrella, déjalos ahí para mí, para ponerlos sobre los huesos mas cercanos a mis olas frescas. Amo el trozo de tierra que soy yo y
amo el trozo de tierra, profunda, delicada y ardiente de los bosques que rodean mi casa.
Tengo hambre de tu boca, hoy, aquí, ahora. Tengo hambre de tu boca, mucha.
“Son las palabras del alma las que me llevan a través de la poesía de tus labios”.
Estoy tan lejos de mi cuerpo, tómalo
llénalo de lluvia, de ruido
vuélvelo paisaje. Escóndete
tócalo todo, en el suelo, sobre la mesa.
No importa el clima, ni las canciones.
Convierte mi cuerpo, ahora tuyo.
En poesía.
Silencios
Siento la vida a través de silencios. Nunca los hay por dentro, siempre estamos comunicando. El silencio es lenguaje íntimo, incomprendido, inexplorado. Desde allí se
comunica pura desnudez, sin el maquillaje con el que a veces se viste la palabra, es contacto, puro y vibrante. Aquel que ama la vida, ama el silencio, el silencio es amor,
amamos en silencio.
El mundo era bello, si se contempla con la sencillez de un silencio. Pero somos ruido constante, somos frases en la vida de alguien, un camino de palabras y bullicio. Los peores poetas escribimos en primera persona, versos que no importan a nadie. Eso es silencio. Somos silencio. Creo en la magia de los atardeceres y en la magia de
guardar nuestra voz en ellos.
Poemas, abrazos y silencios. Todo se resume en eso, por supuesto… Solamente en esta noche. Fragmentos del alma, la sonrisa y los sentires. De eso se componen muchos de mis silencios. ¿Qué puedo hacer? Soy sentimental. Me estremecen muchas cosas. Me estremecen los silencios, me estremece el mar, las mariposas, los colores, las melodías misteriosas. En fin, me estremecen muchas cosas, muchas también al cerrar los ojos después de reír en el día y detrás de toda esta piel inquebrantable hay una mujer que sabe cómo amar su soledad, pero que, a veces, a ratos, necesita tener a alguien con quien compartirla. Solo eso. ¿Alguien es este lienzo? O quizá ¿Soy yo el alguien de ese lienzo?
Entre suspiros y silencios puedo abrazar todo aquello que me hace bien, me gusta llenar el corazón de cosas bonitas. Me gusta llenarlo en silencio, y le comparto al silencio mis
canciones más preciadas; mis canciones más bonitas.
Ahora me iré a mi planeta. Quiero escribir poemas al viernes.
Tenía que ser, dijo la lluvia; y puse la piel en todo el poema.
Huye de ti,
deja tus montañas
y descubre cómo se ve el sol
desde otros lugares.
Camina hacia las tierras
más remotas que puedas imaginar.
Vete.
No te preocupes,
no temas al movimiento,
pues es la única manera de conocer en esencia
lo que nunca te abandona, sin importar
lo lejos que te encuentres.
Es aquí, es ahora.
¡Baila con el miedo!
No le tengo miedo a la melancolía, vivo ahí desde hace mucho tiempo. La melancolía es el sentimiento húmedo con el que nacen versos en la cabeza. Le tengo temor al miedo, me asusta, me abraza y me atrapa en sus alas gigantes de pánico y duda. Le temo a la angustia sentida por los complejos que me visten el cuerpo y alma, a veces.
Le temo a la vida, a la calle y a todos los caminos sin música. Me asusta pensar que me quedaré sin audífonos en medio de algún día de todos los que vienen después de escribir sobre esto. Le temo a salir a la vida sin aretes, siento que hacen parte de mi protección y mi escudo ante la realidad.
Percibo la sensibilidad como una extraña forma de fortaleza. Aunque nos sentimos vulnerables, eso nos hace vivir. Sentir la vida. Abrazarla con todas sus espinas y cosas bonitas.
Cada uno sabe del amor lo que el amor le ha querido contar. Hay quién no sabe mucho y quién cree que sabe mucho y no sabe nada. El amor es un gesto, un pellizco. Un libro de instrucciones desordenadas, un abrazo que sana, salva y reconstruye. El amor es para mí la libertad de mis manos al desnudarse ante las cosas más absurdas.
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LDN
La dirección correcta es la tranquilidad y la sonrisa.
Existen canciones capaces de quedarse palpitando toda la vida en el fondo del corazón, amo la música repleta de honestidad y ternura, la que teje en nuestras venas redes de
afecto y son capaces de sanar por dentro. Nunca entenderé lo bonito que puedo sentir al compartir mi vida con las canciones, las canciones que amo y las canciones que me aman.
La música tiene 3 universos
Tener la suerte de haberlo vivido.
Volver a pasar por el corazón
En donde hay abrazos nunca se está desnudo.
Cada uno de estos universos nos transporta en múltiples y complejos mundos fantásticos que trascienden el espacio y el tiempo. Los universos mágicos poseen partículas de amor tan indescifrables y transformadoras que podemos sentir únicamente en nuestras galaxias mas internas del alma, el espíritu y el corazón. Pensar en canciones, es pensar en amor, en locura, en divinidad. Los colores que posee la música son desconocidos. Pero estoy segura de que logran alcanzar la grandeza de los atardeceres.
¿Pero que son los atardeceres sin música?
¿Cómo son las duchas diarias sin canciones para mover todo el cuerpo desnudo?
¿Qué hay de los encuentros románticos sin canciones para paralizar el tiempo?
¿Cuál es la melodía de mi orgasmo?
¿Cómo es la melancolía sin canciones que abriguen y protejan nuestras lagrimas?
¿Cuál canción suena cuando estamos en el regazo de la persona que nos ama?
¿Cuántos colores componen nuestra canción favorita?
¿Cuál es la canción que esconde la mirada de nuestra madre?
¿Cuál es la canción favorita de nuestro padre?
Cuando no sepas cómo decírmelo envíame una canción.
El último en soñar que apague las estrellas.
Eso tienen las palabras, a veces son el único puente por el que pueden pasar aquellos sentimientos que guardas.
¡Hay tanta noche estrellada!
Tantos ojos que miran,
tanto corazón que siente.
Las mismas estrellas
arrullan distintos oídos
con las armonías que anhelan.
Las noches se van, y los días también.
Se van los ojos y oídos
y los corazones.
Las estrellas se quedan.
Las estrellas se quedan ahí.
Ahí estarán para siempre
Y ya no escucharemos nunca mas
sus nuevas canciones jamás escritas.
No sé, yo solo quiero sentir tanto como puedo, es de todo lo que trata el alma.
Janis Joplin
¿Con qué puedo retenerte?
Te ofrezco estrechas calles, atardeceres desesperados.
Te ofrezco cualquier acierto que mis libros puedan encerrar.
Te ofrezco la lealtad.
Te ofrezco el centro de mí mismo que salvé de algún modo el corazón central que no utiliza palabras.
Te ofrezco el recuerdo de una rosa amarilla vista al atardecer.
Te puedo dar mi soledad, mi oscuridad, el hambre de mi corazón; trato de sobornarte con la incertidumbre, con el peligro, con la derrota.
Te ofrezco explicaciones de ti mismo, teorías sobre ti mismo, auténticas y sorprendentes
noticias de ti mismo.
Te ofrezco cualquier acierto que mis libros puedan encerrar, cualquier risa o humor en mi vida.
Te ofrezco mis abrazos, que se dan desde el alma, que se dan para siempre.
Te puedo dar lo que los ojos buscan, lo que los ojos dan, lo que los ojos aman.
Te ofrezco mis plantas, mis jardines y mis flores.
Te ofrezcos mis vinilos, mis canciones y mis besos.
Te envió mi amor
Te ofrezco este verso.
8 de septiembre
Hoy no puedo hablar de las cosas tristes, ni de la tristeza, ni mencionar sutilmente las canciones tristes que me aman profundamente. Hoy mi lienzo prefiere quedarse en blanco, al igual que la hoja que acompaña mi confesión de la noche.